Home Power: el lechón al que le llegó su Navidad

Sunrun sacó a Home Power de su red. Tiene 30 días. Pero esto no empezó este mes, empezó el día que una empresa registrada en 2021 salió a decir que tenía doce años de experiencia, y nadie la paró.

Si vives en Puerto Rico, esto te llegó de alguna manera. Por un vecino, por un vendedor, por un contrato que tienes firmado, o simplemente porque abriste el teléfono. Veinte mensajes distintos y ninguno te dijo lo que de verdad necesitas saber. Vamos a poner las cosas donde van.

Según el comunicado interno que circula, Sunrun decidió remover a Home Power de su red de instaladores y distribuidores autorizados, y le dio 30 días para cerrar los casos activos. La fecha que se maneja para el corte es el 10 de octubre.

Comunicado interno que informa que Sunrun decidió remover a HomePower de su red y le dio 30 días para cerrar los casos activos en su pipeline.
Comunicado interno en circulación, septiembre de 2026.

Aquí no vas a leer lo mismo que están repitiendo todos. Esto no es una sorpresa para nadie que estuviera mirando. Como decimos aquí, a cada lechón le llega su Navidad. Te voy a contar cuándo se le empezó a acercar la Navidad a este.

La versión de ellos, y la que cuentan en la calle

Home Power va a decir que la salida fue decisión suya, o una reorganización por los cambios en la política pública federal. Pero el papel no dice que Home Power se fue. Dice que Sunrun la removió.

En el sector lo cuentan así: que estaba colocando financiamiento de LightReach, la plataforma de Palmetto, competencia directa de Sunrun en el mismo producto y en la misma isla, y que lo hacía bajo otro nombre. Más abajo te digo cuál es ese nombre, porque ya lo conseguí.

Pero quedarnos ahí sería hacerles un favor, porque deja la impresión de que esto fue un pleito comercial entre dos corporaciones grandes y tú no tienes vela en el entierro. No fue eso. La gente del sector que me ha hablado, y que no va a dar la cara porque tiene un nombre que cuidar en una isla donde todo el mundo se conoce, no lo cuenta como un problema. Lo cuenta como una lista.

Y esa lista no me la inventé esta semana. Es la misma que llevo meses recibiendo y publicando, testimonio por testimonio, de gente que me escribe cuando ya nadie le contesta: sistemas mal dimensionados que nunca dieron la producción que prometieron, trabajos mal hechos, clientes dejados a medias con el sistema en el techo y el caso sin cerrar, errores de los que después se lavan las manos, expedientes que no cuadraban cuando los auditaban, y una empresa con las finanzas apretadas mucho antes de que se hablara de despidos.

Y está la palabra que más se repite cuando se habla de esto en privado, y que te voy a decir tal como me llega, ni más ni menos: fraude. Eso es lo que dice la gente que estaba adentro. Hasta hoy no hay un caso público radicado que lo declare probado, y yo no te lo voy a vender como un hecho establecido, porque si yo exagero para mi lado soy igual que el vendedor que exagera para el suyo. Te lo cuento como lo que es: lo que dicen los que se sentaban en la misma mesa.

Y esto es de cajón: a nadie lo sacan de una red en 30 días por problemas de flujo de efectivo. Eso se renegocia. Te sacan así de seco cuando le llevas el cliente a la competencia por la puerta de atrás, y cuando tus acciones no han sido transparentes a lo largo del tiempo. ¿La gota que derramó el vaso? Sí. La traición, la doble cara, y el tumbe de siempre.

Home Power y la gallina de los huevos de oro

Ahora una vuelta que casi nadie ha dado, y para mí es la más importante de todo esto.

Durante los últimos años, parte de la conversación en la calle era que Sunrun era un desastre en Puerto Rico. Instalaciones que no cerraban, servicio que no llegaba, casos que se quedaban meses en el aire. Yo mismo he publicado quejas contra Sunrun y las sostengo.

Pero hazte una pregunta sencilla: ¿quién estaba instalando la mayoría de esos sistemas de Sunrun en esta isla? Home Power era su distribuidor número uno. El más grande. El de los 11,558 casos en un solo año. Cuando un cliente decía “Sunrun me quedó mal”, en una cantidad enorme de esos casos el que subió al techo, el que tramitó el permiso, el que prometió lo que no era y el que después no volvió a contestar el teléfono no era Sunrun. Era Home Power, vendiendo debajo del nombre de Sunrun.

El cuento que van a tratar de venderte esta semana es que Sunrun se viró contra sus socios. Por lo que me cuentan y por lo que cuadra, la película es exactamente al revés: Home Power se jodió a la gallina de los huevos de oro. Le rompió el nombre a la empresa que le daba el financiamiento, el producto y la garantía que él mismo usaba como argumento de venta en tu marquesina. Y mira, tú puedes ser el mejor vendedor del mundo, pero el día que le rompes el nombre al que te está dando de comer, eso no se arregla ni con una reunión, ni con un abogado, ni con un almuerzo en Condado. Te sacan. Treinta días y recoge.

Esto no es para defender a Sunrun, es para que no te vendan la versión fácil, la de la corporación gringa mala que abandonó al empresario puertorriqueño bueno. Aquí el que rompió la relación fue el que estaba abajo, no el que estaba arriba.

El ascenso

Pero antes de que se rompiera esa relación, hubo una puesta en escena. Este es el año y medio en que Home Power se vendió como la niña bonita del sector solar en Puerto Rico. Dos comunicados, año y medio de diferencia, la misma fórmula: cifras grandes, superlativos, y una empresa que se pintaba como la número uno de la isla. Esto es lo que el país vio, y es lo mismo que probablemente vio tu vecino, o tú, justo antes de firmar.

Captura: Home Power Sun Energy anuncia $8 millones en tres centros de distribución, marcado como comunicado de prensa pagado

En septiembre de 2024 anunció $8 millones en tres centros de distribución nuevos y se atribuyó 1,300 empleos directos. En enero de 2025 presentó 11,558 ventas aprobadas, un alza de 96.38%, y anunció que ese año instalaría 25,000 sistemas y dominaría el 80% del mercado.

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Trece meses después de prometer 25,000 instalaciones y el 80% del mercado, esa misma empresa despidió a 325 personas.

Pero ese ascenso tenía grietas que siempre estuvieron a la vista

Mi primera publicación sobre esto fue en 2024: 8 de las 12 empresas solares del país mentían sobre sus años de experiencia. Home Power está en esa tabla. El Departamento de Estado decía 2021. Ellos decían 2012.

El truquero no sabe sostener su propio discurso. Se contradice solo. Hoy hay cuatro versiones compitiendo entre sí, todas de la misma empresa.

Dónde lo diceAñoExperiencia que implica
Registro del Departamento de Estado20213 años en 2024
Sus propios datos, 2024201212 años
Su comunicado de sep. 202420168 años
Su comunicado de ene. 202520178 años
Su página web, hoy2016“Desde 2016”

Y hablando de inflar números: su página dice “+30K clientes satisfechos”. Sumando sus propias cifras publicadas, 5,885 ventas en 2023 y 11,558 en 2024, el total anda por 17,400. Faltan casi trece mil instalaciones. ¿Dónde están? ¿En qué techo de este país? Trece mil sistemas no se te pierden en un Excel ni en un CRM. O se instalaron, o el número era de adorno, para el discurso, para que tú firmaras tranquilo.

Y hasta el titular que ellos mismos celebraron los delata. En noviembre de 2025, El Nuevo Día tituló “cuatro años de crecimiento sin freno”. Cuatro años quiere decir 2021, el mismo año que yo ya había documentado, mientras en otros lados seguían diciendo doce.

Y mientras esas grietas ya estaban ahí, documentadas y públicas, puertas adentro había una señal todavía más seria moviéndose en silencio.

Sunrun los estaba auditando desde 2025

En junio de 2025, quince meses antes de esta ruptura, un líder de Home Power le mandó este mensaje a su fuerza de ventas. No es una filtración anónima: es su propia gente hablándole a su propia gente.

Mensaje interno a la fuerza de ventas de Home Power, junio de 2025.

“Olvídense de los casos comerciales, porque podemos tener un inconveniente, y no queremos tener ni problemas con Home Power y mucho menos con Sunrun.”

Mensaje interno a la fuerza de ventas de Home Power

Ojo ahí, que esto es gordo. Sunrun le daba directrices, auditaba sus casos, removía los que no cuadraban y le cobraba de vuelta la comisión a la empresa y al vendedor. Eso no es una sociedad entre iguales, es un financiador vigilando a un distribuidor que no está haciendo lo que acordó. Y nadie que manda pasa un año pidiéndole a su equipo que no moleste al socio.

La fricción con Sunrun ya existía meses antes del primer despido, cuando el crédito federal todavía estaba vivo y la empresa decía que iba a dominar el mercado.

Lo que se oía antes de que saliera en las noticias

Antes de los despidos, la gente del sector y del podcast Puestos Pal Problema contaba lo mismo: que Home Power se tardaba más de noventa días en pagarle a sus suplidores. Traducido: una solar no fabrica nada, compra el equipo y lo paga. Cuando estira esos pagos de treinta a noventa días no es que se puso estratégica, es que no tiene el dinero. Por eso los suplidores se enteran primero: ellos ven la película completa mientras a ti te están enseñando el show del circo solar.

Lo publiqué. Y me cayeron encima los de siempre, a decir que hablaba sin saber, que era envidia, que la empresa estaba mejor que nunca.

La caída

Captura: El Nuevo Día confirma 325 empleados despedidos en Home Power Sun Energy, 10 de febrero de 2026

El 10 de febrero de 2026, El Nuevo Día confirmó 325 empleados despedidos. La “razón oficial”: cambios en la política pública federal. El Departamento del Trabajo activó un evento de respuesta rápida para los desplazados. Trece meses antes habían prometido 25,000 instalaciones y el 80% del mercado.

Y no paró ahí. El viernes 29 de mayo de 2026, según testimonios y documentos que me hicieron llegar, hubo otra ronda de despidos, con un agravante que me preocupa más que todo lo demás: que supuestamente siguieron haciendo trabajos sin los peritos profesionales que antes supervisaban esas instalaciones. Ahí el riesgo dejó de ser un problema de finanzas ajenas y se subió a tu techo. Si reducen peritos y dejan ayudantes corriendo los trabajos, ¿quién supervisa?, ¿quién responde?, ¿quién te garantiza que eso quedó bien hecho?

Los empleados pagaron el despido. Los clientes siguen pagando el riesgo.

Y que no me vengan con que fue culpa de Washington

Es verdad que la ley federal eliminó el crédito de 30% a partir del 31 de diciembre de 2025, y que le pegó a toda la industria. Pero fíjate bien: si el problema fuera solamente el crédito federal, entonces todas las solares de la isla, sin excepción, estarían igual. Y no lo están.

El crédito fue el detonante, no la causa. La causa fue el modelo: cinco centros de distribución y miles de vendedores a comisión colgando de un volumen que solo existía mientras existiera el subsidio.

Y hay otra pieza que explica muchísimo: vendían barato. Ese era el argumento estrella de estos truqueros. Tú los oíste igual que yo:

“El precio más agresivo de la isla.” “Cierra hoy, que mañana sube.” “Nadie te da esto por menos.”

Y vender barato es facilísimo. Lo difícil es sostener durante veinticinco años lo que vendiste barato: el servicio, las visitas, el técnico que sube al techo cuando el inversor se apaga en el año siete, la batería que hay que mirar en el año doce.

Mientras entraban ventas nuevas todos los días, el dinero de los contratos de hoy tapaba el costo de servir los de ayer. El día que bajó el volumen quedó la otra mitad del negocio al descubierto: miles de sistemas que hay que atender, vendidos por debajo de lo que cuesta atenderlos. Ahí es cuando alguien saca la calculadora y se da cuenta de que cada uno de esos contratos baratos no era una venta, era una obligación. Una venta barata mal calculada no es una ganga para ti. Es una deuda que la empresa va a tratar de no pagar.

Y ese modelo tenía cara. Vendedores fanfarroneando con lujos en las redes, carros de último modelo como prueba de que el negocio iba bien. Nunca fue prueba de nada. Era el anuncio de que todo dependía de vender más, siempre más, a toda costa y llevándose familias por delante, y de que el día que bajara el volumen no iba a haber nada debajo.

Y ahí está la clave que nadie te dice: las comisiones se pagaban por firmar, no por que el sistema quedara bueno. Nadie cobró más por volver a tu casa a arreglar lo que dejó mal. Cuando pagas por vender y no por servir, el negocio completo se inclina hacia la firma, y lo que pasa después de la firma es problema de otro. De ti.

Un huracán no tumba todas las casas de la calle. Tumba las que se levantaron con las varillas contadas para ahorrarse cuatro pesos. Y al otro día el que las construyó sale a decir que fue el viento.

Tres marcas en cuatro años

Y ahora el dato. Y cuando digo el dato, no me refiero a nada de lo anterior: me refiero a que ya hay un tercer nombre. No es un rumor ni un testimonio. Es un documento público que puedes abrir tú mismo, gratis, en dos minutos.

Y esto no me agarra de sorpresa, porque ya lo había dicho antes: una empresa que cambia de nombre es una de las banderas rojas más viejas de este mercado. Cuando el nombre se quema, se bota el nombre, no la práctica. El equipo es el mismo, el discurso es el mismo, la camisa es nueva.

El 10 de septiembre de 2025 se inscribió en el Registro de Corporaciones del Departamento de Estado una entidad nueva: PRIME GLOBAL ENERGY LLC, registro número 562569. Estatus: activa. Un solo administrador que es presidente, secretario y tesorero a la vez, con dirección en Panama City, Florida. Agente residente con dirección residencial en Laderas de San Juan.

NombreQué esDesde
ION LEED LLCLa corporación con la que firmaste2021
Home Power Sun EnergyLa marca, el nombre del rótulo2021
PRIME GLOBAL ENERGY LLCLa corporación nueva10 de septiembre de 2025

Y antes de que me preguntes por qué Home Power lleva la misma fecha: porque una marca no nace, se usa. Home Power no es una corporación, es el nombre comercial con el que ION LEED sale a la calle. Por eso arrastra la fecha de ION LEED, 2021, por más que en la publicidad digan 2012 o 2016.

Y ese tercer nombre, según lo que cuentan en el sector, es con el que se estaba moviendo el financiamiento de LightReach. Otra corporación, el mismo negocio y la misma gente.

Pero mira bien la fecha: septiembre de 2025. No la inscribieron esta semana, con el agua al cuello. La inscribieron un año completo antes del corte de Sunrun y cinco meses antes de los 325 despidos. Es decir, mientras la empresa le contaba al país que crecía sin freno, la salida ya estaba montada y registrada.

Y aquí está la trampa, que es vieja y sigue funcionando porque casi nadie la mira: el rótulo cambia, el responsable no. Tú no firmaste con un logo ni con una camisa. Firmaste con una corporación, y ahí es donde se quedan pegadas las deudas y las garantías cuando el logo se cae.

Así que hazme un favor: ve, busca tu contrato y mira con quién fue que tú firmaste. Ese nombre, el que está en el papel y no en el camión, es el único que vale.

Y ojo con ese detalle, porque en este país sobra la gente que se pasa la vida dando discursos de principios y versículos desde una tarima mientras el expediente va contando otra película.

Y aquí lo tienes todo junto, sin cortes.

Veamos la cronología de una muerte anunciada, de un tirón.

Cronología: de la inscripción de la corporación a la salida de la red de Sunrun

Y LightReach, ¿qué?

Aquí hay una pregunta que nadie está haciendo y que yo sí voy a hacer, porque es la que decide si esto se repite el año que viene con otro nombre.

Si esto es como lo cuentan, Home Power no lo hizo solo. Para colocar financiamiento de LightReach bajo una corporación recién inscrita hace falta que alguien del otro lado abriera la puerta. Alguien evaluó a Prime Global Energy. Alguien la aprobó como socio. Alguien estudió la situación, vio la oportunidad y dijo que sí.

Así que estas preguntas son para Palmetto, que es la dueña de LightReach, y las hago en público porque en público fue que le vendieron a este país:

  1. ¿Sabían quién estaba detrás de Prime Global Energy cuando la aprobaron?
  2. ¿Hicieron alguna diligencia sobre el historial de esa gente en Puerto Rico, o les bastó con que trajeran volumen?
  3. ¿Qué van a hacer ahora que esto es público?

Porque si Sunrun acaba de sacar de su red a un socio por lo que ya sabemos, y ese mismo socio aterriza mañana en LightReach con corporación nueva y camisa limpia, lo único que cambió fue el logo de la camisa. Y el que va a pagar la próxima ronda no es Palmetto ni es Sunrun. Eres tú, otra vez.

Ah, y lo de “Global”. Global. Una empresa que no pudo sostener una operación en una isla de cien millas de largo por treinta y cinco de ancho, donde de Fajardo a Mayagüez se llega en tres horas, ahora se llama Global.

Ya me los imagino en la reunión: “El nombre tiene que sonar grande.” Global. O sea que los próximos trucos son en Nairobi. Me los veo llegando a Kenia con la misma presentación, el mismo cierre de hoy es el último día, y la misma promesa de dominar el 80% del continente. Que Dios reparta suerte allá, porque aquí ya repartieron bastante.

¿Y ahora qué?

Hasta la semana pasada esta parte del artículo tenía tres finales posibles: bancarrota, cambio de nombre, o achicarse y seguir. Ya no.

Con PRIME GLOBAL ENERGY LLC inscrita desde el 10 de septiembre de 2025, el cambio de nombre dejó de ser una sospecha mía y pasó a ser un hecho con número de registro. La pregunta ya no es si vuelven. Es con qué camisa, con qué financiadora y sobre cuánta gente más.

¿Y la bancarrota? Puede ser, y sería el final más cómodo para ellos: la corporación vieja se lleva las deudas y las garantías, y la nueva sale a la calle sin una mancha. Esa jugada no es nueva en este país, tiene manual y tiene quien lo sepa usar.

¿O simplemente se achican y siguen? También puede ser. Menos brigadas, menos gente, y miles de contratos de veinticinco años colgando de una estructura que ya demostró que no aguanta.

Lo único que sí sé es quién se queda con el problema en todos los escenarios. Tú. Porque la marca puede cambiar de nombre las veces que quiera, pero tu contrato no cambia, tu techo no cambia, y los veinticinco años siguen corriendo igual.

Y no es solo para el que ya firmó. Es sobre todo para el que no ha firmado todavía. Porque mañana te va a tocar la puerta el mismo vendedor, con la misma propuesta, la misma promesa y el mismo precio agresivo, debajo de un nombre que tú nunca has oído y que por eso mismo te va a parecer limpio. Si no te avispas, caes en la misma trampa, con logo nuevo.

Ahora hablemos de ti

El mensaje de calma que circula dice que tu contrato sigue siendo con Sunrun y que no pierdes tus garantías. Y te voy a decir algo que a lo mejor no esperas de mí: en lo esencial, eso es verdad.

Ya vimos esta película con Sunnova. Cuando la financiera colapsó, las garantías que vivían dentro del financiamiento no se evaporaron: el papel siguió valiendo y hubo quién respondiera por él. Tu contrato es con Sunrun, Sunrun sigue ahí, y ese acuerdo no depende de que Home Power exista mañana.

Ahora, seamos realistas, porque entre “técnicamente responden” y “a mí me resolvieron” hay un mundo de distancia, y ese mundo se mide en meses de tu vida.

Piénsalo como un carro. Lo compraste en un dealer y ese dealer cerró. La marca te sigue respondiendo la garantía, técnicamente. Pero el día que tengas un problema no la vas a pasar bien: nadie tiene tu expediente, te mandan a un taller que no te conoce, hay que reabrir el caso desde cero, y tú cuentas tu historia otra vez en cada llamada. Ahora multiplica eso por diez, porque esto no es un carro que tú arrancas y llevas hasta el taller.

Es un sistema atornillado a tu techo, con permisos a tu nombre, una interconexión con LUMA, un inversor, una batería y, en muchos casos, unas penetraciones que alguien le hizo a tu techo y que alguien tiene que responder el día que filtre. El que hizo ese trabajo es el único que sabe cómo lo hizo. Y ese es precisamente el que va saliendo por la puerta.

Así que no te voy a decir que perdiste tus garantías, porque no es verdad. Te voy a decir lo que sí lo es: de aquí en adelante, reclamar te va a costar más tiempo, más llamadas y más papel. Por eso todo lo que viene abajo es sobre una sola cosa: que el día que te toque reclamar, el expediente lo tengas tú, y no se lo tengas que pedir a una empresa que ya no existe.

Si quieres el desglose completo de qué cubre cada garantía y por cuántos años, lo desmenucé aquí, contrato en mano. Lo que sí quiero que leas hoy son dos cláusulas, porque son las que te tocan esta semana:

“A nuestra absoluta discreción, podríamos usar subcontratistas para hacer o ayudarnos a hacer el diseño, la obtención de permisos, la instalación o el mantenimiento del Sistema. Si usamos subcontratistas para instalar el Sistema, le daremos sus nombres y números de licencia si usted los solicita.”

“No somos responsables por prestar servicio o hacer reparaciones debido a su negligencia, o si alguien fuera de Sunrun hace trabajo en cualquier parte del Sistema.”

Contrato de cliente de Sunrun

La primera: el que te instaló nunca fue tu contraparte, era un subcontratista que Sunrun escoge a su absoluta discreción. Por eso pueden sacar a Home Power sin pedirte permiso. Pero al final de esa misma cláusula hay un derecho tuyo que casi nadie usa: puedes pedir el nombre y el número de licencia de quien te va a tocar el sistema, y te lo tienen que dar.

La segunda: si dejas que alguien de fuera de Sunrun le meta mano a tu sistema, Sunrun se lava las manos. Si mañana te toca la puerta un técnico que se quedó sin trabajo ofreciéndote arreglarte algo barato y tú dices que sí, tú mismo botaste tu garantía.

Lo que te protege no es quién te tocó la puerta ni cuánta bulla metió. Es el papel que firmaste. La empresa se va y tú te quedas.

CUÉNTAME TU CASO

¿Tienes un sistema de Home Power? ¿Trabajaste ahí? ¿Le vendiste materiales y te quedaron debiendo? Cuéntame cómo lo estás viviendo tú. No tienes que dar tu nombre ni mandar papeles.

Déjame tu testimonio en el formulario que está aquí abajo. Toma dos minutos y es anónimo si así lo prefieres.

Qué hacer hoy, si ya tienes sistema de Home Power

  1. Busca el contrato y apunta el nombre de la contraparte. Si dice ION LEED LLC, ese es el nombre que buscas en el Registro de Corporaciones para ver si la corporación sigue activa. El rótulo del camión puede cambiar; el nombre del papel, no.
  2. Haz la lista de las cuatro garantías con quién responde por cada una y por cuántos años. Con esa hoja llamas a Sunrun al 855-478-6786 y pides por escrito quién atiende tu caso ahora y el nombre y número de licencia del instalador que van a mandar, que el contrato les obliga a dártelo.
  3. Documenta hoy. Fotos del sistema y del techo, números de serie del inversor y la batería, y copia de la propuesta original con los kWh que te prometieron.
  4. Ten tu propio acceso a la app de monitoreo y verifica con LUMA que tu interconexión quedó completa.
  5. No pagues por adelantado trabajos que no están hechos.
  6. Reclama por escrito y por un medio que deje rastro. Correo electrónico, no llamada. Pide número de caso, anota la fecha y con quién hablaste, y guárdalo todo en la misma carpeta con las fotos. El día que esto haya que pelearlo, lo que vale es lo que está escrito y fechado. Y hazlo ahora, mientras la empresa todavía existe y hay a quién reclamarle.

Nueve señales para reconocer la próxima

Porque va a haber una próxima. Esto no se trata de Home Power, se trata del molde.

  1. Los años no cuadran. Dice doce años de experiencia y el Departamento de Estado dice 2021. Búscalo en el Registro de Corporaciones, gratis, dos minutos.
  2. Sus números no cuadran con sus propios números. Suma lo que dijo cada año y compáralo con lo que dice hoy.
  3. Promete cosas que ningún negocio real promete. “Vamos a dominar el 80% del mercado.” Una empresa seria proyecta; la que fanfarronea vende humo, y se lo vende también a sus propios empleados.
  4. La bulla es el producto. Ejércitos de vendedores a comisión y una operación montada sobre el volumen. El día que baja el volumen, lo primero que se cae es la gente que te instaló.
  5. Te venden el nombre del financiador como si fuera la garantía. “Tranquilo, que esto es Sunrun.” El financiador responde por lo que dice su contrato, ni una línea más.
  6. Te meten prisa. Ninguna oferta legítima se vence esta noche.
  7. El precio es demasiado bueno. El sistema se vende una vez y se atiende veinticinco años. Quien te tira el precio más bajo de la isla te está cobrando por la venta y no por el servicio, y el servicio es justo lo que te va a faltar en el año siete.
  8. Hablan los suplidores. Atrasos de pago, materiales que no llegan, brigadas que se reducen. No sale en las noticias, se oye en la calle, y llega meses antes que todo lo demás.
  9. La corporación es nueva y la marca es vieja. Si el equipo de siempre te toca la puerta con una corporación registrada hace seis meses, pregúntate para qué hizo falta una corporación nueva. En el Registro de Corporaciones ves la fecha de inscripción y si la entidad está activa. Casi nunca se abre una corporación nueva para servirte mejor a ti.

De dónde salió cada dato

Lo que aquí se atribuye a fuentes del sector proviene de personas que pidieron no ser identificadas y se presenta como lo que es: sus versiones, no hechos judicialmente establecidos. Las cifras de ventas, empleos e inversión provienen de comunicados de la propia empresa y no han sido certificadas de forma independiente. Este artículo se actualizará si Sunrun, Home Power Sun Energy o Palmetto emiten alguna comunicación al respecto.

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